Prevención y estilo de vida
La prevención, dice Seyfried, consiste en "no tener que enfrentarse nunca a aquello de lo que estoy hablando". Todo vuelve a proteger un único orgánulo.
El lobo y el perro
Su ejemplo preferido: el cáncer es la primera causa de muerte de los perros domésticos, y sin embargo los lobos salvajes rara vez lo padecen. La misma especie, otro entorno. El lobo corre, caza y come alimento natural; el perro de piso es sedentario, está sobrealimentado y a menudo obeso. El ser humano moderno, sostiene, es el lobo que se convirtió en perro.
Las seis palancas
Evite los carbohidratos ultraprocesados
Sobre todo el jarabe de maíz de alta fructosa y los azúcares refinados, descritos como "la peor porquería que existe".
Haga ejercicio con regularidad
El contraste entre el lobo salvaje y activo (el cáncer es raro) y el perro doméstico y sedentario (el cáncer es su principal causa de muerte).
Dé prioridad al sueño
Durante el sueño las mitocondrias recuperan su eficiencia energética; dormir mal y la apnea del sueño son factores de riesgo.
Reduzca el estrés emocional crónico
El estrés crónico eleva los corticosteroides y el azúcar en sangre, y alimenta la inflamación sistémica. La música, la meditación, los amigos y la felicidad ayudan.
Reduzca la exposición a carcinógenos
Microplásticos, PFAS o "químicos eternos", pesticidas, arsénico y cadmio en el agua: todos dañan la fosforilación oxidativa.
Considere la cetosis o el ayuno periódicos
Mantener bajo el índice glucosa-cetona de forma periódica, como nuestros antepasados alternaban de forma natural con las épocas de escasez.
La receta invertida para "conseguir" cáncer
Seyfried recoge la receta irónica de un colega para garantizarse una enfermedad crónica: una lista que conviene leer al revés.
«Coma porquerías todo el rato, duerma fatal, no se levante nunca del sofá, pásese el día tragando malas noticias en el móvil, no haga nunca ejercicio y asegúrese de no tener amigos ni ninguna alegría. Va usted por la vía rápida, y no solo hacia el cáncer, sino hacia todas las demás enfermedades crónicas.»
Alimentación: no hay un único camino
No existe una dieta obligatoria; el objetivo es simplemente mantener bajo el índice glucosa-cetona y sanas las mitocondrias. Enfoques mencionados:
- Carnívora o baja en carbohidratos: chuletón, cordero, panceta y huevos (Bartlett llegó a un GKI de ~10 tras una semana).
- Mediterránea con restricción calórica: salmón, sardinas, aceite de oliva, aguacate y ejercicio (usada con éxito en el grupo griego de glioblastoma).
- Basada en plantas: también es viable; el objetivo es el estado metabólico, no la tribu alimentaria.
- Evitar: jarabe de maíz de alta fructosa, azúcar refinado, carbohidratos ultraprocesados y el picoteo constante.
Sobre la individualidad y la prudencia
Seyfried insiste en que el metabolismo es individual: la edad, el sexo, la genética y las enfermedades concomitantes cambian el punto del gráfico al que le lleva un alimento. Evita cuidadosamente decir a la gente qué comer: la idea es darle el conocimiento y la medición para que decida por sí misma, a ser posible junto a un médico. Tampoco respalda los fármacos GLP-1 (como Ozempic) para este fin: bajan el azúcar en sangre, pero su efecto sobre las cetonas y la salud mitocondrial no se ha estudiado.